|
La media vuelta de Chávez
Winston Estremadoiro*
barlamentos Un domingo me sacó del estupor somnoliento el noticiero colombiano que daba cuenta de la media vuelta de Hugo Chávez, instando a las FARC a entregar sus rehenes a cambio de nada y a abandonar la vía armada. Meses más tarde, la radio anunciaba la liberación por el ejército colombiano de Ingrid Betancourt, 3 estadounidenses y 11 uniformados: las joyas de la corona -decía un locutor- del siniestro cuarteto de secuestro, exacción, narcotráfico y terrorismo -añado yo-, en que asientan las FARC.
En el alborozo dieron cuenta del telefonazo congratulatorio del presidente Hugo Chávez al presidente Álvaro Uribe. Y de la felicitación del presidente Evo Morales, quien hizo el ridículo dando el mérito a su jefazo y parloteando inducidos estribillos antiimperialistas. Al día siguiente, continuaba el dramón entre Evo Bolivia y Alan Perú, uno diciendo que no pedirá disculpas, cosa estúpida porque el otro ya había adelantado que no las aceptaría.
Evoqué la alharaca de hacía meses de Hugo Chávez, instando a dar estatus de beligerante a las FARC, su histrionismo al liberar cautivos en selvas narcolombianas, su amenazador soponcio cuando el ejército de Colombia -que en otro tiempo proveyó el músculo de las tropas libertadoras al mando de Bolívar- asestó un golpe mortal al campamento del segundo hombre de las FARC, situado a 1,6 Km. dentro el territorio ecuatoriano.
Después de tanto vituperio al presidente Uribe, pensé que cuando la sierpe recula la cabeza, es para darse impulso y atacar mordiendo su ponzoña con mayor virulencia. Y como la información es poder, no es ningún moco de pavo la que contenían 3 ordenadores portátiles, 2 discos duros externos y 3 memorias USB encontrados intactos en la incursión. La Interpol los revisó y dio veredicto que los datos no fueron manoseados, por lo que la evidencia está registrada allí, sin tacha.
Picoteos de La multinacional FARC de Bertrand de la Grange dan pie a algunos preocupantes reverberos. La vía armada, desbaratada tantas veces, continúa en el imaginario fantasioso de la izquierda ilusa. En Colombia, una guerrilla desprestigiada en su país es reverenciada como si fuera una islámica Meca de la especie en extinción de los comunistas latinoamericanos. Trasluce de las computadoras que “no hay un solo país del continente donde las FARC no tengan gente, ya sea para los contactos políticos o para sus actividades criminales”.
Si antes de las laptops se vislumbraba convergencia ideológica con Hugo Chávez, ahora se evidenció una “alianza operativa” entre éste y la guerrilla, al extremo que Raúl Reyes le escribe el 16 de marzo de 2000: “Nuestra relación política con usted y buena parte del actual Gobierno de Venezuela cuenta ya con 8 años de vida y cada vez se hacen más evidentes las coincidencias”. Hoy es concubinato de garañón de petrodólares y manceba guerrillera, con caricias ideológicas, regalos de tráfico de armas, millones de dólares “no en préstamo, sino solidaridad”, estando “en Caracas la central de comunicaciones y el ‘ministro’ de cooperación y comercio exterior guerrillero, que tiene contacto directo con Chávez y su entorno”. Petrodólares caribeños hacen aplaudir el amancebamiento a los mandamases de Ecuador, Bolivia y Nicaragua, que por debajo de cuerda tienen “relaciones político-diplomáticas” con las FARC. ¿Cómo creer entonces en ninguna media vuelta?
En Europa “los más activos están en Suiza”, gozando de “un estatus casi diplomático por ser los interlocutores del gobierno en su mediación para la liberación de los secuestrados”. ¿Qué sorpresa, entonces, que la hazaña del ejército colombiano les haya quitado el chupete de la boca, y desmerezcan su mérito con inventos de una emisora suiza de que la guerrilla habría recibido millones para liberar a los rehenes?
Para nuestro futuro, lo más ominoso es una estrategia que parece estarse cumpliendo. Si bien la hoja de ruta de las FARC no es “la toma abrupta del poder central”, en Bolivia el atrincheramiento del centralismo del MAS y su combate a las autonomías, busca “generar vacíos de poder a nivel local, en una guerra de posiciones, y ejercer un control territorial progresivo en los municipios”, que receta el “plan estratégico de las FARC”. Es lo que está sucediendo a punta de talegazos de petrodólares de Hugo Chávez. “No les interesa la opinión pública”, pero “las FARC simpatizan con el gobierno de Evo Morales y han dado asesoría militar a varias organizaciones radicales”.
La compra de 100.000 fusiles Kalashnikov de Chávez, quizá de modelo más avanzado del AK-47 que fuera el mejor rifle de la guerra en Vietnam, calza como anillo al dedo con el correo del 11 de enero de 2007, del finado Manuel “Tirofijo” Marulanda: “Se trata de crear un gran ejército revolucionario con el apoyo de masas para poder derrocar el capitalismo e instalar el socialismo”.
En un país ya con taquicardia de ser un protectorado chavista, un gobierno empeñado en llevarlo al infarto de miocardio de la ruina populista, ¿no encaja con el pasado terrorista y el presente de arengas subversivas del ideólogo García Linera? Su compañero de celda, ‘el Mallku’ Felipe Quispe, fue expuesto por los archivos de la FARC como uno que “a nombre de los indígenas de Bolivia” (¿aymaras con AK-47, no viejos Mauser?), anduvo solicitando “cursos militares de 3 a 6 meses para 10 ó 20 compañeros”.
Por ello, así fueran parte de variopinta dotación del ejército boliviano fusiles checos, belgas, israelíes, estadounidenses y chinos, debe preocupar nomás el AK-47 en poder de un subteniente del entorno palaciego, al que abandonaron como a leproso luego de que fuera agarrado in fraganti ejerciendo terrorismo gobiernista en Yacuiba.
Y es puro show que Hugo Chávez inste a las FARC a irse “como el sol, cuando muere la tarde”, como canta José Alfredo Jiménez en su media vuelta.
winstonest@yahoo.com.mx
La compra de 100.000 fusiles Kalashnikov de Chávez, quizá de modelo más avanzado del AK-47 que fuera el mejor rifle de la guerra en Vietnam, calza como anillo al dedo con el correo del 11 de enero de 2007, del finado Manuel “Tirofijo” Marulanda: “Se trata de crear un gran ejército revolucionario con el apoyo de masas para poder derrocar el capitalismo e instalar el socialismo”. |