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McCain de campaña en América Latina
Gabriel Sánchez Zinny y Afshin Molavi*
enfoque internacional El de la semana pasada fue, según los analistas de campaña, un riesgoso viaje de John McCain a México y Colombia. Si bien son dos países de gran importancia para Estados Unidos, tanto en asuntos de seguridad como de comercio, generan, a la vez, enorme controversia en temas de inmigración y derechos humanos.
México es el segundo socio comercial de Estados Unidos, creciendo exponencialmente a partir de la implementación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, NAFTA, por sus siglas en ingles en 1994. Luego de China y Canadá, México es el tercer proveedor de productos a Estados Unidos. En términos de exportaciones, es el segundo destino, luego de Canadá. A su vez, recibe de Estados Unidos la mayor proporción de su inversión extranjera, aproximadamente un 60%.
Colombia es uno de los países que más fondos para programas de seguridad y terrorismo recibe de Estados Unidos, fuera de la región del Medio Oriente y Afganistán, desde que el presidente Clinton aprobara el Plan Colombia en el año 2000.
Estas son suficientes razones para que un candidato a presidente de Estados Unidos visite estos países, como señaló el Senador McCain, “todos somos parte del Nuevo Mundo, unidos por una historia común, y una común búsqueda de justicia y libertad que empezar por nuestras luchas por la independencia. Sin embargo, surgieron muchos interrogantes sobre el viaje del Senador McCain. ¿Fue un viaje para reforzar su apoyo al libre comercio con América Latina, o ¿Qué importancia que le dará a la región? ¿Fue su intención atraer al el voto hispano y el voto católico, inclinado generalmente al partido demócrata?
El candidato republicano dejó muy claro que el principal objetivo de la visita fue reforzar lazos con dos países fundamentales para Estados Unidos, a la vez que apoyar la lucha contra la inseguridad y el tráfico de drogas, y la consolidación del libre comercio.
Frente a una creciente ola proteccionista en Estados Unidos, en lo referido a lo comercial y al tema migratorio, McCain muestra liderazgo en esto temas, frente a una posición del Senador Obama dominada por el ala sindical de su partido, que más bien se inclina en contra de expandir el libre comercio. Obama se ha opuesto a los tratados de libre comercio con Centro América y con Colombia, señalando que revisará el NAFTA si llega a la presidencia, contradiciendo la posición de su propio partido en la década de los ’90 que marcaron unos años de relaciones muy positivas con América latina.
Pero si la historia es algún indicador, se ha visto que la ayuda económica no es la mejor manera de fomentar el crecimiento económico. De hecho, la administración Bush ha aumentado la ayuda externa a 1.600 millones de dólares por año, mientras que los gobiernos populistas anti-americanos afloraban en el subcontinente
El Senador McCain destacó la importancia de los tratados de libre comercio como fundamento principal de la relación de Washington con la región. A su vez, enfatizó el papel que juegan los acuerdos comerciales en generar prosperidad y consolidar las instituciones democráticas,
El Senador Obama en un reciente discurso en la influyente Cuban-American Foundation, ha señalado la necesidad de analizar con más cuidado los tratados de libre comercio, reforzando su mensaje de la necesidad de renegociar algunos aspectos del NAFTA, y aumentar la ayuda a la región como forma de fomentar el desarrollo. Los planes y declaraciones del Senador Obama con respecto a América Latina contradicen la imagen positiva que han creado los medios de comunicación en la región sobre su campaña, que parecerían descontar que un Obama presidente tendrá una posición más beneficiosa para la región, cuando más bien parecería lo contrario de acuerdo a sus declaraciones y discursos.
Durante el viaje, McCain ha reforzado su compromiso con la seguridad de la región, y la lucha contra el terrorismo y tráfico de drogas. McCain ha tenido gran importancia en un reciente acuerdo que firmaron México y Estados Unidos, la “Iniciativa Mérida”, para combatir el tráfico de drogas y los carteles mafiosos, que están desestabilizando varias ciudades y estados del país vecino.
“Obama todavía no visitó ningún país de la región, mientras que McCain ha estado decenas de veces, y sigue la evolución bien de cerca”, declaró uno de sus más cercanos colaboradores. Tal vez la mejor política sea la de un diálogo responsable, basada en un comercio sólido y fluido, y estrategias de seguridad favorables para el continente. La prosperidad y la democracia dependen en última instancia de los mismos latinoamericanos. En su viaje a América Latina, McCain parece haber demostrado que así lo entiende.
*Dutko Worldwide |