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Varios estudiantes de una escuela de Mianyang, cerca del epicentro del terremoto que el lunes devastó la provincia china de Sichuan, cantaron canciones pop bajo los escombros durante las 40 horas previas a su rescate, según informó ayer el diario “Beijing News”.
La historia de Li Anning, una joven de 16 años, y sus compañeros, es una de las experiencias personales, en este caso con final feliz, que subyacen del peor movimiento telúrico sufrido por China en más de 30 años.
El pasado lunes a las 14.28 hora local, Li se encontraba en plena clase de geografía cuando estanterías y pupitres comenzaron a temblar en una de las aulas del Instituto Número 1 de Beichuan, en el epicentro del seísmo.
“Nuestra clase en el cuarto piso empezó a temblar y sin apenas tiempo, el quinto, el cuarto y el tercer piso se desplomaron al mismo tiempo”, explicó Li horas después de ser rescatada ayer.
Tras el desconcierto inicial, y con una tenue luz, Li se aferró al brazo de su compañero de pupitre Li Yuanfeng.
“Cogí una de sus manos, llamándole, pero no respondía. Al principio, podía sentir su mano templada, pero pronto se enfrío”, explicó Li al periódico, en el escalofriante relato del fallecimiento de su amigo.
Pasadas 10 horas del terremoto, Li consiguió establecer contacto verbal con otras tres compañeras y juntas comenzaron a darse ánimos para superar la situación.
Aunque ni puede recordar quien de ellas arrancó, Li señaló que al poco tiempo todas estaban cantando canciones pop, esperando pacientemente la llegada de alguien que las rescatara.
“Uno de las frases de la canción ‘Fairytale’ de Michael Wong, que reza ‘Escribamos juntos nuestro final’ nos dio fuerza y confianza”, indicó Li tras su rescate. Pekín, EFE
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