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Adán y Evo
El nuevo día
enfoque internacional El pecado original del comandante no se consumó en el paraíso sino en Miraflores. Allí se le ocurrió a Hugo la brillante idea de ensayar su peculiar socialismo con dos célebres personajes: Adán Chávez y Evo Morales. Al primero, su hermano mayor, lo invistió de flamante ministro de Educación para que impusiera un currículo bolivariano adornado de hombre nuevo, democracia protagónica y otras cursilerías del cacareado socialismo del siglo XXI. Al otro, presidente boliviano, le ha regalado hasta el alma y le brinda consejo las 24 horas del día para ganar indulgencia en los pueblos oprimidos del planeta.
Pero esta vez la jugada le salió mal a Hugo. Adán no soportó la lluvia de críticas al supuesto currículo educativo y terminó con las tablas en la cabeza. La excusa es que renunció al cargo para lanzarse de gobernador en Barinas y así suceder a su padre llano adentro. Lo cierto del caso es que el mencionado currículo fue un verdadero fiasco del bendito proceso. Pura ideología y fidelidad al lema “Patria, socialismo y muerte”. Tendrá Adán, entonces, la sagrada misión de limpiar el escándalo de corrupción que arropa a sus familiares en el lar que lo vio nacer.
El caso de Evo es más patético todavía. Su gobierno, tutelado desde Caracas, parece tambalearse. El reciente referendo en Santa Cruz de la Sierra intenta marcar el fin de su corto reinado. La autonomía federal comienza a agarrar fuerza y extenderse como una pólvora en toda Bolivia. Amigos y camaradas del proceso han querido hablar de una conspiración del imperio. Pero en el fondo no es más que la expresión del pueblo boliviano por definir su propio destino, sin injerencia de Hugo y otros personajes del socialismo del Siglo XXI. Así lo indica el desarrollo de los acontecimientos.
Nos imaginamos a Hugo intentando deshojar la margarita en Miraflores. El fiasco del currículo bolivariano y los resultados del referendo en Santa Cruz representan dos certeros golpes contra su plan expansionista. Adán y Evo, sus consentidos del alma, no le han cumplido la sagrada misión. No querrá recibir a nadie en su despacho. Pasará noches de insomnio y, de vez en cuando, masticará algo de coca para no desvanecerse. Sabe que no la tiene todas consigo. Su plan de expandir el socialismo del Siglo XXI parece esfumarse por un momento. Ni siquiera puede consultarle a su pana Fidel, pues Raúl lo acaba de sacar del juego y ha vuelto la mirada hacia los Estados Unidos.
El comandante sabe de su pecado original. Adán y Evo no le cumplieron. Tendrá que pensar con mayor detenimiento y sin vacilaciones. Su próximo reto son las elecciones de gobernadores y alcaldes. No puede darse el lujo de tener un nuevo revés en su camino. Eso sería el fin de su “proyecto bolivariano”. Sacará fuerza para convencer a sus seguidores que después de dichas elecciones vendrán por él. ¡Es el maleficio del capitalismo salvaje y el imperialismo yanqui! A lo mejor se le ocurrirá inventar nuevas misiones y soltar real para la calle. ¡Todo sea por conservar el poder en nombre del soberano!
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