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Referéndum revocatorio o pulseta política
Hugo Salvatierra Rivero*
miradas En las últimas horas hemos sido testigos de una de las tantas aberraciones que cometen quienes están en función de Gobierno, tanto del oficialismo como de la oposición. Como si se tratara de una “jugada maestra” o de un “jaque mate” para quien está en función del Poder Ejecutivo en el país, el Senado de la República aprobó una Ley que fue divulgada a través de los medios de comunicación bajo el epígrafe de Referéndum revocatorio para el Presidente de la República y los prefectos departamentales.
Entre las muchas fallas que tiene esta Ley (tramposa) es que los “padres de la patria” no se dieron cuenta o no quisieron darse cuenta, que el nuevo padrón electoral que regirá en el país, en caso de realizarse dicho referéndum a finales de agosto o inicio de septiembre, no va a ser el mismo que el de hace dos años atrás. Por lo tanto, los prefectos deberán duplicar su votación para alcanzar el porcentaje que establece esta “magnífica” Ley aprobada por el Senado Nacional.
Desde ya, esta nueva Ley va a entrampar más a los bolivianos. Veamos, si los prefectos obtienen mayor votación que cuando fueron electos, pero desgraciadamente no lleguen a cubrir el porcentaje que señala la Ley, ¿qué va a pasar?
Esta es una muestra de cómo manejan el país tanto oficialistas como opositores, simplemente con el cálculo político. No aplicaron siquiera una simple aritmética o hicieron una mera deducción lógica en sentido de que el padrón electoral después de dos años va a tener un crecimiento, por lo tanto, sacar un mismo porcentaje obligará a los prefectos a subir el caudal de votos recibidos en la anterior elección.
Observo con mucha claridad, que no se trata de una torpeza de Podemos, sino un preciso golpe artero a quienes se han convertido hoy por hoy, en las “vedettes” de la política nacional, como son sin duda alguna y sin temor a equivocarme, los prefectos departamentales.
Recordemos, que cuando el MAS inicia su incursión en la política, lo primero que hizo fue desprestigiar a los partidos políticos tradicionales de tal manera, que el pueblo decidió dar su apoyo a quienes se autocalificaron de ser el cambio, sólo para llegar al poder (el cambio lo seguimos esperando). Hoy, Podemos trata de sacar del camino a algunos prefectos que han ganado terreno a nivel nacional y que pueden ser potenciales candidatos presidenciales, convirtiéndose en un serio obstáculo para las pretensiones de ‘Tuto’ Quiroga.
Si comparamos, posiblemente vamos a coincidir que se trata de dos hechos diferentes pero con las mismas connotaciones, barrer con los posibles adversarios para llegar al poder sin tropiezo alguno. Por eso se puede señalar que Podemos es sinónimo de MAS y MAS de Podemos (ambos partidos tradicionales).
Mientras el oficialismo y la oposición hacen cálculos políticos y empiezan a mover sus piezas de ajedrez, los bolivianos seguiremos esperanzados en días mejores. Total, como reza el dicho popular, en Bolivia tan sólo sufren cinco personas… yo, tú, él, nosotros, vosotros, menos ellos.
*Comunicador Social |